Domingo  22 de octubre  de 2017  12:52 am
Xiqueñada

A pesar de que fue una evidente violación a la Ley, en Xico, Veracruz, se llevó acabo el llamado “Encierro y capea de toros de lidia”, con la “bendición” del gobernador del estado Miguel Ángel Yunes Linares.

Es frecuente que escuchemos a políticos como Yunes Linares decir “debemos respetar el estado de derecho”, “nadie por encima de la ley”, “no se debe violentar la ley”, “la ley no se negocia” u otras frases semejantes, pero la realidad es otra cuando se trata de ellos o de sus intereses, por eso el gobernador dio luz verde a este evento el pasado miércoles, en una decisión que favorece más su popularidad que al estado de derecho.

Según las autoridades locales y el gobernador no se violó la Ley número 876 de Protección a los Animales para el estado de Veracruz de Ignacio de la Llave, porque “no hubo maltrato a los toros de lidias utilizados en el ‘encierro’”, pero su concepto no concuerda con la ley.

La ley define como “Maltrato: Todo hecho, acto u omisión del ser humano que puede ocasionar dolor o sufrimiento, en detrimento del bienestar animal, poner en peligro la vida del animal o afectar su salud, así como la sobreexplotación de su trabajo”.

Asimismo, define “Bienestar animal: Estado en que el animal tiene satisfechas sus necesidades de salud, de comportamiento y fisiológicas frente a cambios en su ambiente, generalmente impuestos por el ser humano”.

Y atendiendo a la definición de la ley, el encierro de toros es “maltrato”. La evidencia y explicación científica de la organización española Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y del Maltrato Animal (AVATMA), lo deja claro.

“Cuando hablamos de bienestar animal nos referimos a que el organismo en cuestión no debería presentar alteraciones fisiológicas, es decir, sus manifestaciones emocionales y su fisiología, no deberían diferir de las que presentan en condiciones normales. Por tanto, el bienestar animal tiene que ver con las sensaciones experimentadas, es decir: la ausencia de fuertes sensaciones negativas, llamadas en general sufrimiento y la presencia de otras positivas, que se denominan placer. Toda evaluación del grado del bienestar animal debe centrarse en las mediciones de esas sensaciones” dice AVATMA.

En este contexto, señala AVATMA, estas tradiciones implican un gran padecimiento, tanto psíquico como físico, para los bovinos que son obligadas a participar en ellas.

Respecto al padecimiento psíquico, AVATMA explica que “Los bovinos son animales gregarios que necesitan estar al amparo de su grupo o manada para sentirse seguros. Tienen propensión a sobresaltarse ante movimientos súbitos, debido a que sus músculos oculares son relativamente débiles y su capacidad de enfocar rápidamente la vista en elementos muy cercanos, es escasa. Los objetos que se mueven bruscamente son los que más miedo provocan. Particularmente, las razas excitables de ganado vacuno -como la de lidia- muestran sensaciones de pánico cuando se las deja solas en un lugar extraño o se las somete o expone a la novedad de un ambiente ruidoso. Por ello cuando se le presentan situaciones estresantes como la restricción de movimientos, la incapacidad de encontrar vías de escape o estímulos aversivos desconocidos, con colores llamativos, que se mueven súbitamente (ej.: capote y muleta, y gente corriendo o haciendo cites), pueden desarrollar una respuesta de miedo intenso a fin de resolver la situación. Además del miedo, otros factores que aparecen en los animales como la fatiga o las lesiones son también desencadenantes de estrés y sufrimiento”.

Respecto al sufrimiento físico, destaca que éste también es evidente. Los toros sufren acidosis metabólica, que es la disminución del pH en su sangre, “provocada por el ejercicio en forma de carreras, embestidas y giros al que se ven sometidos estos animales dentro de la plaza o en las calles de una localidad”, un esfuerzo físico que les genera sufrimiento porque físicamente no están capacitados para ello, por lo que les resulta extenuante, originando “fatiga muscular, dificultad para respirar (respiración acelerada, hiperventilación, disnea, movimiento abdominal trabajoso, boca abierta y lengua fuera), alteraciones cardiacas, alteraciones metabólicas y obnubilación”.

“Los signos visibles de agotamiento, lesión y dolor que presentan a lo largo del desarrollo del espectáculo son consecuencia de exigirles un ejercicio para el que no están preparados. De esta forma, puede observarse en ellos dificultad respiratoria, cansancio manifiesto y alteraciones de su aparato locomotor, como tropezones y caídas” destaca la asociación de veterinarios

Concluye AVATMA que “el padecimiento -tanto psíquico como físico- de los animales es una realidad constatable… Aunque en este tipo de actividades no se les provocan heridas, podemos decir que, a pesar de ello, los daños musculares, el sufrimiento respiratorio y el estrés son muy similares a los que sufren los animales en una lidia clásica.

Repetimos, la legislación veracruzana define el maltrato a los animales como “Todo hecho, acto u omisión del ser humano que puede ocasionar dolor o sufrimiento, en detrimento del bienestar animal, poner en peligro la vida del animal o afectar su salud, así como la sobreexplotación de su trabajo”.

Así, podemos concluir que pese a lo que opine el gobernador, "El encierro y capea de toros de lidia”, conocido como xiqueñada es maltrato animal, por lo que hubo una violación flagrante a la ley, tolerada y fomentada por él.

Más información avatma.org

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