Domingo  22 de octubre  de 2017  12:52 am
Policías cansadas

Según estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en México un policía trabaja en promedio 65.4 horas a la semana y, de acuerdo con su jornada laboral, un 70.4% trabaja más de 48 horas a la semana, 29.4% de 35 a 48 horas y solo 0.2% de 15 a 34 horas en ese mismo lapso.

Es decir, el 70.4% de los policías en nuestro país trabaja jornadas superiores a la legal y, en la mayoría de los casos, se trata de jornadas de 24 horas de trabajo por 24 horas de descanso.

Los estudios técnicos demuestran que los policías fatigados o cansados son un peligro para ellos mismos y para los ciudadanos, ya que trabajar sin descanso provoca una evidente disminución del estado de alerta, reduce la capacidad de atención visual, afecta la velocidad de reacción, merma el pensamiento creativo, provoca falta de atención a medidas de seguridad y genera accidentes de trabajo y lesiones que pueden ser incapacitantes de manera temporal o permanente.

Además, la pérdida de sueño es un factor de riesgo para reacciones de conducta agresiva.

Esto aunado a los problemas de salud que provoca a los policías como obesidad, diabetes e hipertensión. En esta misma línea, el Centro de Investigación sobre el Sueño, de la Universidad del Sur de Australia, advierte que permanecer 24 horas en vigilia equivale a tener las condiciones físicas y mentales de alguien que ha bebido 6 cervezas de manera continua.

No existe razón técnica que justifique el empleo de jornadas de 24 horas o mayores dentro del contexto de una policía moderna, se lee en la exposición de una iniciativa para establecer jornadas de ocho horas a los policías.

Pero parece que ese llamado ha caído en oídos sordos. Y más preocupantes son los criterios judiciales consecuentes con este tipo de jornadas.

Al analizar la prohibición del pago por tiempo extraordinario prevista en el artículo 57 de la Ley del Sistema de Seguridad Pública para el Estado de Jalisco, la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, señaló que ese precepto no era inconstitucional, porque “la relación de los miembros de las instituciones de seguridad pública con el Estado es de naturaleza administrativa y se rige por sus propias leyes y reglamentos, por lo que no resulta jurídicamente dable aplicar, ni aun supletoriamente, figuras del derecho laboral”.

Bajo ese criterio, la jornada diaria máxima de trabajo no les es aplicable.

Tal vez no les sean aplicables las figuras del derecho laboral, pero al igual que todos los ciudadanos, los policías cuentan con la protección de los derechos humanos y esas jornadas excesivas son una violación al derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado que le asegure la salud y el bienestar; derecho a la familia; derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre y a una limitación razonable de la duración del trabajo; derecho a la educación y derecho a tomar parte en la vida cultural de su comunidad.

“Las jornadas extenuantes de los cuerpos de policía disminuyen la eficiencia y capacidades para atender a la ciudadanía; no podemos exigir policías preparados, mientras no les demos tiempo para capacitarse; no podemos exigir policías alertas, si no les damos la oportunidad de descanso; la mala condición física, el estrés y la fatiga provocan agresividad y malos tratos en el servicio prestado por los elementos de seguridad” se lee en la iniciativa antes comentada.

Si queremos una policía eficiente y eficaz también debemos revisar sus jornadas de trabajo.

miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción parcial o total, con crédito a miabogadoenlinea.net

Suscripción al Boletin