Domingo  22 de octubre  de 2017  12:52 am
Morricone musicalizó El Bueno, el Malo y el Feo

Ennio Morricone, creador de la música para películas como El Bueno, el Malo y el Feo; La Misión, Los Intocables, Cinema Paradiso, entre otras, ha perdido un juicio para intentar recuperar los derechos sobre parte de su obra.

Morricone, de 88 años, intentaba recuperar los derechos sobre la música para las películas Cosi Come Sei (Como usted es, 1978), Il Giocattolo (El Juguete, 1979) y Un Sacco Bello (Un Bolso preciosos, 1980), a través de la legislación sobre derechos de autor de Estados Unidos. 

El artículo 203 de la ley permite a los autores, sus cónyuges sobrevivientes, hijos o nietos, ejecutores, administradores, representantes personales o fideicomisarios terminar las concesiones y licencias de derechos de autor en o después del 1 de enero de 1978.

Morricone transfirió a una editora musical llamada Bixio, los derechos sobre las obras a cambio de tres millones de liras italianas, el derecho a que se le reconociera como el autor y el derecho a una parte de los ingresos por el uso de las partituras. Bixio, a su vez, tenía sus propios contratos con productores de cine.

En 2012 Morricone envió notificaciones de terminación de más de seis partituras. En noviembre de 2016, presentó una demanda solicitando se declarara que la terminación de los acuerdos había sido exitosa. Pero el tribunal determinó que no era así.

En la legislación norteamericana si existe un instrumento escrito que acredite un "trabajo hecho a sueldo", el editor es considerado el autor. Algunos tribunales analizaron además la situación examinando si el empleador indujo la creación del trabajo y tenía el derecho de dirigir y supervisar la manera en que se llevaba a cabo el mismo.

Pero el caso fue analizado tomando en consideración la legislación italiana. Y ambas partes presentaron un experto en la materia.

Según el profesor Rescigno, experto de Bixio, una partitura es un trabajo hecho bajo contrato si al editor se le confiere la propiedad exclusiva de la obra a través de un contrato y si el acuerdo establece instrucciones y requisitos en cuanto a la entrega de la obra. Rescigno esencialmente sostiene que no hay diferencia para el derecho italiano entre lo que en EE.UU. se denomina “work for hire” y “commissioned work”. Sin embargo, la partitura tendría que ser realizada por "orden" de un editor o productor. El uso de trabajo preexistente no calificaría.

En nombre de Morricone, el profesor Ricolfi sostuvo que la propiedad pertenece al creador original y que los derechos pueden ser transferidos, pero que los creadores siempre conservan sus derechos. Él estaba haciendo referencia a la diferencia entre derechos morales y derechos patrimoniales, lo cual reconoció ante el tribunal cuando se le cuestionó sobre ello. En su opinión, el trabajo de un compositor nunca puede ser una obra bajo contrato.

Con base en estas opiniones, el tribunal concluyó que "la explicación de Rescigno de la ley italiana es más convincente que la de Ricolfi. Ricolfi sostiene que la ley italiana 'descarta, en principio, que la obra de un compositor pueda ser considerada como un trabajo por contrato en el sentido que le atribuye el ordenamiento jurídico de EE.UU'. Sin embargo, mientras que la ley de derechos de autor italiana, según Ricolfi, suele conceder los derechos de autor originales de un trabajo a su creador (derechos morales), Rescigno explica que esto no impide que se asignen derechos (a un tercero [derechos patrimoniales]), lo que tuvo lugar en cada acuerdo celebrado entre Morricone y Bixio…"

"Los derechos morales son irrelevantes", añade. "Los derechos de explotación económica - los únicos derechos a que se refiere este caso (derechos patrimoniales)- se separan de los derechos morales en relación con una composición artística. Rescgino señala que la ley italiana reconoce a un 'trabajo por contrato’, en los artículos 12 bis, 12b, 38, 45, 88 y 89 de la Ley de Derecho de Autor [italiana] que demuestran que los derechos de autor pueden caer en otras personas que no sean el creador original”.

En ese orden de ideas, las obras se realizaron bajo contrato y Bixio es el titular de los derechos de autor (derechos patrimoniales) sobre las mismas, por lo que no es procedente la terminación.

Cabe aclarar que en Estados Unidos el reconocimiento de los derechos morales está muy limitado. Hace 25 años cuando ese país adoptó el Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas decidió no incluir las disposiciones relativas a los derechos morales en su legislación de propiedad intelectual.

Después, debido a los avances legales y tecnológicos, el Congreso de Estados Unidos decidió reconocer los derechos morales en forma limitada, específicamente sólo para los artistas visuales, a través de la Ley de Derechos de los Artistas Visuales que reconoce el derecho de estos artistas a declarar o negar su autoría sobre una obra (derecho de paternidad) y a que se le respete la integridad de su obra, limitando la distorsión, mutilación o modificación de la misma.

Los derechos morales también se encuentran reconocidos en la Digital Millenium Copyright Act de 1998.

Más información hollywoodreporter.com/thr-esq 

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