Niño llorando

El gobierno de Gales, Reino Unido, ha puesto a consulta pública una iniciativa para prohibir que padres y tutores castiguen físicamente a los niños, eliminado como excluyente de responsabilidad el “castigo razonable” de los delitos de agresión y ultrajes.

La propuesta, que está en consonancia con la tendencia mundial a prohibir el castigo físico a los niños, ha generado, sin embargo, múltiples quejas que señalan que se tendería a criminalizar a los padres por disciplinar a sus hijos. Por tal motivo, el gobierno galés ha puesto a consulta pública la iniciativa por un período de doce semanas.

Al respecto, el ministro galés para la infancia y asuntos sociales, Huw Irranca-Davies, padre de tres niños, declaró: “Nuestro conocimiento sobre lo que un niño necesita para crecer y desarrollarse bien ha evolucionado considerablemente en los pasados 20 años. Ahora sabemos que el castigo físico puede tener impacto negativo de largo plazo en las oportunidades de vida de un niño y también sabemos que se trata de un castigo poco efectivo”.

A lo anterior, el ministro añadió: “Mientras que el castigo físico a los niños era aceptado como una práctica normal en generaciones previas, sabemos que cada vez es menos aceptado y que los padres se sienten menos cómodos.

“Queremos que los padres en Gales estén confiados en el manejo del comportamiento de sus hijos sin sentir que deben recurrir al castigo físico. Si hay algún riesgo de daño o peligro a un niño entonces es nuestra obligación, como gobierno, tomar acción. Hace muchos años se decretó una ley para detener el castigo físico en escuelas y lugares de cuidado infantil, ahora es momento de asegurar que ya no es aceptable en ningún lugar”.

Cabe señalar que el concepto de “castigo razonable” establecido en la legislación británica, fue revisado por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos que en septiembre de 1998 dictaminó unánimemente que el castigo físico infringido a un joven inglés por su padrastro era un castigo degradante que violaba el artículo 3 de la Carta Europea de Derechos Humanos. En este caso se hizo responsable al gobierno porque sus leyes permitían el “castigo razonable” incapacitando al estado de otorgar una protección adecuada a los niños, incluida una “disuasión eficaz”.

En Europa, desde 2008 el Consejo de Europa ha trabajado por la eliminación de los golpes o azotes a los niños, lanzando la campaña titulada Raise your hand against smacking (Alza tu mano contra los azotes), a fin de que los 47 miembros legislaran expresamente la prohibición de azotar a los hijos.

Entre otras razones se propone abolir el castigo físico a los niños porque constituye una violación de los derechos del niño, al respeto de su dignidad humana e integridad física y a gozar de igual protección ante la ley. En muchos casos el castigo físico puede poner en peligro el derecho del niño a la educación, al desarrollo y a la salud, e incluso el derecho a la vida.

Pese a esta campaña, no todos los países europeos han prohibido expresamente el castigo físico a los niños. En Francia, en enero de 2017 se aprobaron reformas al Código Civil para prohibir “todo tratamiento cruel, humillante y degradante, incluyendo todo recurso a la violencia corporal”, en la crianza de los niños. Esa reforma, sin embargo, fue declarada inconstitucional pocos días después por violar las reglas parlamentarias.

En el Reino Unido, Escocia se convirtió en el primer país en prohibir el castigo físico a los niños en octubre de 2017, con un llamado a los cuatro países para unificar la legislación a este respecto. Así, de ser aprobada la propuesta, Gales se uniría a la tendencia, ejerciendo mayor presión a Inglaterra e Irlanda del Norte para que, como Reino Unido, se prohíba el castigo físico a los niños.

Más información theguardian.co.uk

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